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La vista o el alma

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Esta noche te quiero hablar suave, bajito, despacio.  Llenar un frasquito de luces que resulten ser sueños.  Dejártelo bajo la almohada, cada noche, para que puedas escogerlos a ellos y  burlar las pesadillas atrapadas en tu pecho. Te quiero hablar con mucha paciencia, calma y comprensión. Te quiero escuchar, entender y respetar Te quiero dar un abrazo si lo necesitas y un consejo si me lo permites. Cómo lámparas post mortuorias, que no sabes si alumbran la vista o el alma.
By: Kiissy

La cuerda, la verja

Por cielo, tierra y mar, me atormentas, me persigues y un nudo tras otro ensangrientas mis manos con tu cuerda. Es que pesa. Por contrapeso y aligerar vienen las arcadas.  Podrían estar llenas de oro y plata, tener diademas y tiaras de rubíes pero no hay ni hojalata.

Y todo por no acabar tus suspiros de carcajadas en llantos, porque después de la tormenta llega la calma, porque el oro se funde pero tú te quemas. Tus dientes, tu cuello y la cuerda.

El odio toma forma y surca los cielos recorre las tierras y zarpa aunque no sea mar abierto, aunque no sea ante mi mirada.


¿De qué tienes miedo?

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Cuando me doy tiempo para mi, ya sea meditando, o con un buen baño, me viene la imagen de una dama blanca, rodeada de luz, sin rostro ni nombre. Es una mujer porque su voz me recuerda a la de mi madre. Siempre me pregunta: ¿De qué tienes miedo?
Yo me conmuevo y a veces me echo a llorar, otras suspiro de alivio y siento que parte de mis problemas descansan, unos instantes, sobre los hombros de esa mujer y yo soy libre. ¿Libre de qué? me pregunto yo. No lo sé, no sé de que me libero, si lo supiese, lo erradicaría de mi vida para no volver a tener miedo. 
En el fondo todos vamos con miedo casi a diario y no sabemos por qué motivo. Esperamos en la parada del bus protegiendo nuestras espaldas apoyándonos en la pared y con los brazos cruzados cubriendo el pecho. Con chepa y los hombros encogidos, tensos. Nos escondemos mirando el móvil, con miradas furtivas y de reojo a todo lo que está a nuestro alrededor... Y cuando subimos al bus seguimos igual, al bajar del vehículo apretamos el paso con …

EXULANSIS

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Qué hastío llevas dentro, lector. Cuánta magia acorralada ahí. Exulansis, toda atrapada en tu interior por un miedo inconsciente que no conoces. ¿No va siendo hora de sacarla? Vamos a ello, para empezar tienes que conocer al carcelero. Igual te suena su cara porque está ahí durante un café hablando del partido de fútbol de ayer o del trabajo que vas a entregar mañana. No se lleva mal con la felicidad, conviven ambos en un silencio denso, pegajoso, que nos esclaviza la respiración al ritmo del qué dirán, del no soy suficiente… Y lo guardamos en la cartera con los 70 euros para ir a la consulta del psicólogo y contarle incoherencias que por incoherentes, duelen más. Porque al psicólogo no solo van los tristes. ¿Ya vas dibujando su rostro? Exulansis, seguimos. Este miedo no es el que se traduce en comeduras de tarro sobre el alquiler o la enfermedad de la madre que se calman con pastillas, sino de temas sobre los que renunciamos compartir porque la gente es incapaz de entender. Que hay una…

Por las telas de mi cuerpo

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Siempre descubro desde la cima de mi mundo que hay unos cuantos críos maltratando el culto. Desde la religión que me toca y la suerte sobrepuesta, me siento por encima del muro y me absuelvo yo sola.  Destruyo así mi política, mi procedencia con un origen húmedo y el camino recto que me acompaña.  Me deslizo y acabo con las leyes empeñadas a decidir lo que me toca, sobornadas para rasgar las telas de mi cuerpo. En coalición y sin bendición de autoridad que me salve del verso final.  
Hay muchas líneas que bailan al son del pentagrama, cortinas de humo en clave de mentira. El sol se esconde, no hay sitio para él y aún es mediodía.  Y es que religiones hay muchas, por esencia y sin descendencia que se prenden furiosas por su principio sin causa.

By: Kiissy

Un mundo que conoces

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Es un mundo que conoces, o quizás no. No tiene salida, ni puerta de atrás, no tiene un túnel por el que has entrado o podido llegar. Has alcanzado el mundo sin un camino, simplemente lo tienes, porque ahí estás.

Parece que sí, tienes esa sensación de llegar a alguna parte, el sentimiento mezclado entre el vértigo que encumbra una avenida tras otra y las rotondas de infinitas salidas. 

Las manos que han creado ese mundo que conoces se desperezan con un lápiz entre los dedos, alba tras amanecer... 

En este mundo, que parece que conoces hay un secreto muy bien guardado. Existe una reserva, de esas que enmudecen a los niños. Por cada maravilla que sueñas te inspira el alma una realidad semejante. 

Te pone alas para volar bien alto y bien corto.


By: Kiissy

El vestido

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Fragmento de la continuación de Fey y Merlotte.

Querida Uria, voy a intentar explicartelo todo.

No tengo palabras para expresar cuánto me llena escribirte, lo haré al ritmo de una música, suena en mi cabeza desde hace mucho tiempo... Desde que viví todo esto que te voy a contar... ¿Por dónde quieres que empiece mi amor?

Todo lo que conoces es cierto, todo eso que nos contaban de niños. Los monstruos, las leyendas, existen. Todos ellos viven en este lugar, no es una isla pero está rodeado de cielo y mar; tiene flores pero en el suelo no existe la tierra en la que germinan; se encuentran luz y oscuridad todos los días, pero no hay un horario ni un compás que mida el tiempo. 
Porque en ese lugar no es cuestión del tiempo que te queda sino del tiempo que tienes y si lo sabes, si lo cuentas, desaparece.  
He visto dónde empieza la lava de un volcán y su lengua me ha recorrido desde los pies hasta la cabeza, pero tranquila, no tengo cicatrices ni heridas. Me he excitado cantando a un dios y a va…